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LOGOTIPOS VII Congreso ICAI


Situados en 2015, cuando se celebra el VII Congreso de los Ingenieros del ICAI, empezaré haciendo un breve repaso histórico para mejor interpretación de las cosas.


Para los desmemoriados o para los recién llegados, ICAI significa Instituto Católico de Artes e Industrias. Fue fundado en 1908 como Escuela de Mecánica y Electricidad evolucionando hacia la enseñanza superior de manera que en 1950 se reconocía el título de Ingeniero Electro-Mecánico del ICAI. Algo después, en 1963, se crea el Colegio Nacional de Ingenieros del ICAI y dos años más tarde, la Asociación de Ingenieros del ICAI pasa a formar parte del Instituto de la Ingeniería de España (I.I.E.)


Con este proceso imparable nuestra Asociación, como las otras ocho del IIE, ofrece su logotipo: el roble coronando la rueda dentada de la mecánica y los rayos de la electricidad, a lo Tesla (Fig. 1).

Fig. 1

En 1999 ya hace más de 30 años que los ICAIs pueden acceder al Doctorado; 13 años que las especialidades impartidas en nuestra Escuela son: Mecánica, Electrotecnia, Electrónica y, Gestión y Organización Industrial. Además, en el año anterior ya había egresado la nueva y primera promoción de Ingenieros Superiores Informáticos del ICAI.


Para fortuna mía, en 1976 tuve ocasión de participar en el III Congreso Nacional de los Ingenieros del ICAI. En él fui responsable del Marco Tecnológico. Nuestro querido y llorado compañero Gonzalo García Polavieja proveyó todo con marcado éxito, incluido el logotipo del Congreso (Fig. 2).


A punto de cumplir sus 40 años se mantiene a mi juicio este logotipo como el más moderno, elegante y original, de cuantos hemos utilizado en nuestros sucesivos Congresos. Como se ve, es una imagen desestructurada con ingenio, del núcleo de la Fig. 1.

Fig. 2

Llegados a 2015, nuestra Asociación convoca el VII Congreso y presenta a todos los asociados una oferta de participación para crear el logotipo que habría de incorporarse al nuevo Congreso. Sin duda, era una novedad. No sé si un contagio de las tan traídas y llevadas primarias de los partidos que pretenden poner en valor (como hay que decir ahora), a las bases. Se anuncia un premio para el ganador y se establece este


Requerimiento del concurso

1-Número libre de obras por autor.

2-"Valor y talento para la sociedad".

3-Misión del Congreso: "Apoyar a todos nuestros asociados y ser el lugar de encuentro para ellos".



De los 3.657 ICAIs censados como trabajando en España nos presentamos dos al concurso. No tengo el gusto de conocer al otro concursante.


Yo entendí que los puntos 2 y 3 del requerimiento eran lo que se pedía que el logotipo expresara de forma más o menos explícita. E interpreté que debía hacerlo en modo metáfora, olvidándome de rayos y ruedas dentadas. En realidad, más que metáforas yo he compuesto imágenes, es decir, metáforas muy personales. Lo que resultaba al final, más que su logotipo, era el cartel del Congreso.


Deberé establecer la distinción entre metáfora e imagen, tomando ésta no como representación, sino como concepto. Una metáfora  es una comparación convencional (unos labios de rubí). Una imagen expresa la comparación que a uno se le ocurre como algo muy especial, algo que puede llegar a anclarse en el subconsciente, algo como un cuadro abstracto. Algo que si no se explica, es difícil que llegue al espectador.


Como en mi obra tenía abundante material disponible, pensé que con poco trabajo y mucho entretenimiento podría preparar cuatro ejemplares distintos. Son los que voy a mostrar, que constan de mis figuras originales más lo que se requiere para atender a la demanda del concurso. He de subrayar que en todos ellos la palabra ICAI aparece con letras destacadas  y crecientes para resaltar la andadura ascendente de nuestra Escuela y de nuestra Asociación.


Describiré la imagen (no la metáfora) que hay detrás de cada uno a sabiendas de que ello es tan penoso como tener que explicar un chiste. Pero no tengo otro remedio. Hoy se ha quedado viejo aquello de que una imagen vale más que mil palabras. Ahora resulta que cualquier apuesto y sonriente joven apuntando con su dedo índice sirve lo mismo para anunciar un roto que un descosido. Con tal de que acompañe, en modo comparsa, no a mil, pero sí a unas cuantas palabras huecas.


Paso a describir mis cuatro carteles.

CARTEL 1

La figura está compuesta de dos cuerpos tetraédricos. Llamo al de la izquierda laminario y del otro digo que es un fractal tridimensional inverso. Se trata de una construcción fotografiada, no de un mero constructo.


El primer cuerpo es sólido, consistente y está bien estructurado. Insinúa a la vista su centro, el de la esfera que ha de inscribirlo. Está hecho con seis aristas y los seis triángulos que las unen con el centro. Es al mismo tiempo ligero y resiliente. Está dentro del marco pero se asoma al exterior.


Este primer tetraedro es nuestra Escuela que no se queda encerrada en sí misma, sino que enlaza con la sociedad empresarial para mejor servir a toda ella orientando sus cátedras a la vida real de las empresas.


El otro tetraedro emerge del primero y se proyecta claramente al exterior: está compuesto de 16 tetraedritos que, a su vez, constituyen cuatro tetraedros menores. Digo que es un fractal porque con otros tres como el de la figura, colocados como los menores que la forman, obtendríamos otro tetraedro de cuarto  orden. Y así sucesivamente, creciendo hasta el infinito. Salta  a la vista que es tridimensional en contraste con los fractales típicos bidimensionales. Además lo llamo inverso porque crece de cero a infinito en contraposición a los fractales comunes que crecen desde un tamaño fijo hasta el infinito pero con un crecimiento que tiende a cero.

Los tetraedritos somos nosotros, los del icai (el teniente de nuestra batería en el campamento de La Granja nos llamaba (los del okairí). Nos lanzamos a la vida creciendo como personas, como el fractal dendrítico de un árbol, pero también como conjunto, por promociones, igual que esos tetraedros de orden intermedio. Y bien enlazados; fuertemente unidos. Apoyándonos en nuestros talentos y añadiendo valor para nuestra sociedad.

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